martes, 15 de abril de 2014

Introducción a Roberto Matta (1911-2002)

Invasión de la noche (1941)
Roberto Sebastián Antonio Matta Echaurren (Santiago de Chile, 11 de noviembre de 1911 - Civitavecchia, 23 de noviembre de 2002) estudió arquitectura, montando un negocio de decoración en su Santiago natal que abandonará para viajar por el Viejo continente. En 1934 entra en el taller de Le Corbusier y en 1937 conoce al inglés Gordon Onslow Ford, con quien decide conjuntamente hacerse pintor.

Matta conoce en París a Dalí, Magritte o Breton, y más adelante traba amistad con Piccasso y Duchamp. Precisamente fue Breton quien estimuló al artista chileno, valorando su trabajo e introduciéndolo en el círculo de los miembros principales del movimiento surrealista parisino. En 1938 realiza sus primeras grandes telas y la seria de las Morfologías psicológicasEn los inicios de su labor artística, sus obras reflejaron sus preocupaciones metafísicas y la importancia de las creaciones religiosas. Elementos como el humor, el erotismo, la reflexión, el pensamiento estuvieron presentes en estos momentos.

Allende de la muerte a la vida (1973)
En 1939, acompañado de su amigo Ford, se instala en Estados Unidos, donde establece contacto con los pintores americanos y los surrealistas exiliados. Matta participa entonces en las principales exposiciones del movimiento y, en sus pinturas, los personajes se hacen más demacrados. Su estilo se acerca al de Wilfredo Lam y su pintura se va haciendo cada vez más comprometida: caricaturiza a los hombres transformándolos en monstruos filiformes, criticando los vicios de la sociedad. Sus pinturas se convierten en un revoltijo de signos gráficos que se mezclan, se entrelazan, crean una atmósfera muy lírica.

Tras volver a Europa en 1949, Matta permanece en Italia y Francia, siendo poco después excluido del grupo surrealista. En las décadas siguientes está muy vinculado al socialismo, apoyando la revolución cubana, el Mayo del 68 francés y la victoria electoral de Salvador Allende. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1992.