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lunes, 19 de mayo de 2014

Análisis de 'Autorretrato I'

Autorretrato I (1937-8)
En la estela de un intenso dramatismo y del clima de la guerra civil española, Joan Miró realiza un autorretrato que cierra la serie de los cuadros llamados «salvajes». El artista trabajó en él tras largos meses de estudio ante el espejo; está hecho en una técnica mixta de óleo y lápiz que le añade un efecto transparente y casi sobrenatural. El observador, superada la barrera de lo exterior, puede ver a través de la piel la tensión psíquica que anima al Miró de estos años. 

Iluminado por dentro, el rostro pone al desnudo su alma, mostrando el momento del paso al interior que se produce en la trayectoria artística de Miró: el fin del tormento interior y la esperanza de un sentimiento que se abre a las posibilidades expresivas que la poesía y la música ofrecen.

Los grandes ojos abiertos expresan la voluntad del artista de seguir adelante con sus experimentos y las nuevas energías que estimulan su impulso creativo.

Autorretrato II (1960)
En 1960, subrayando un nuevo e inminente cambio en su arte, el pintor hace una reproducción de este mismo retrato. Sobre ella hará un rostros ejecutado con trazo infantil, en una superposición que muestra las dos caras de la moneda: el Miró atormentado e inquieto de ayer y el de hoy, con su vena lúdica e irónica. A través de la pintura, aquel artista que se reconocía más trágico e introvertido ha logrado liberar su espíritu mediante la autoironía, la irregularidad, la contradicción y esa pizca de humor que caracterizan el estilo que más celebridad le ha valido entre el gran público.

martes, 14 de enero de 2014

Introduction to Joan Miró (1893-1983)

The Farm (1921-2)
Joan Miró i Ferrà (Barcelona, April 20, 1893 - Palma, December 25, 1983) began his path with Fauvist and Cubist shapes. He arrived to Paris in 1919, where he met the Dadaists, with which he shared the need for reinterpreting reality, going beyond painting and looking for new artistic languages for their expression. Miró used a language close to abstraction, where there's left some recognizable elements that give simbolic support for the subconscious messages. Some of his first paitings in Paris are The Farm (1921-2), The Tilled Field (1923-4) and Harlequin's carnival (1924-5) [Spanish], his best-known canvas.

From 1925, Miró starts using monochrome backgrounds of irregular textures, where he places his own universe, in which woman is a common topic. In 1928 he travels to The Netherlands and paints The Dutch Interior. His creative pattern is shaken by Spanish Civil War and World War II. Still Life with Old Shoe proves his protest against fascism's development. 

Donna i Ocell (1983)
Back to Spain in 1940, he finishes his series Constellations [Spanish] in Palma. These works present a organical world created by himself, with a huge identification between poetry and painting. After the World War II, Constellations are sent to New York and exhibit in 1945. From then on, recognition comes everywhere. His colours turns lighter and depiction is full of brightness.

Then he paints «slow paintings», carefully done and with light colours, but also the «spontaneous paintings», where Miró uses speed and new materials like cord and wire. He created small-format pictures and magnificent murals like those for the UNESCO. The Spanish painter also worked with sculptures, pottery or litography.




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Esta entrada es una traducción propia al inglés de «Introducción a Joán Miró (1893-1983)». Por tanto, es posible que existan algunos errores gramaticales o léxicos por los que pido disculpas.

jueves, 2 de enero de 2014

Análisis de las 'Constelaciones'

En 1939, Joan Miró se establece con su familia en Varengeville, un pequeño pueblo de la costa normanda, y permanece allí hasta 1940, cuando las tropas alemanas avanzan implacablemente sobre Francia y decide volver a España.
La escalera de la fuga (1940)

El deseo de evasión de una realidad hostil y el contacto con el paisaje y la luz de Normandía, tan distintos de los del Mediterráneo, quedan plasmados en una serie de veintitrés pequeñas obras pintadas entre 1939 y 1941, bajo el título genérico de Constelaciones. Dirá el propio artista: «sentía un profundo deseo de evasión. Me encerraba libremente en mí mismo. La noche, la música y las estrellas empezaron a tener un papel cada vez más importante en mis cuadros».

Efectivamente, en las Constelaciones la música tiene un papel determinante en su arte, sobre todo la de Bach y Mozart. Cada estrella y cada puntito son añadidos día tras día en un avance lento pero constate que permite a Miró saber exactamente dónde se situará cada elemento.

Mujeres rodeadas por el vuelo de un pájaro (1941)
El cielo y las estrellas son el motivo central de esta serie realizada sobre papel mojado y rascado, de forma que una maraña de líneas y pequeños ideogramas de color, que aluden a pájaros, personajes alegórico, estrellas y animales, activa una superficie viva y con textura. La imagen del cosmos conduce a un registro topológico y expansivo del espacio, avanzando, peso a lo pequeño del formato, los sistemas de organización que se generalizan en las grandes telas y en muchas otras posteriores a 1941.

Delicado y vivaz al mismo tiempo, el fondo, cuya trama a menudo emerge rebelde, alberga signos gráficos y líneas sutiles, semejantes a filigranas, que unen los puntos en la superficie clara y trasparente en una red de correspondencias recíprocas que parecen no tener nunca fin.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Análisis de 'El carnaval del arlequín'

El carnaval del arlequín fue pintado por Joan Miró en 1924-1925 y supone el inicio de su etapa plenamente surrealista. En él nos encontramos con un lenguaje poético de signos que sugieren ensoñación, ingenuidad, fantasía y ambigüedad. Sobre los dibujos preparatorios de esta pintura, el propio Miró dijo: «no es que pintara lo que veía en sueños, como decían entonces Breton y los suyos, sino que el hambre me provocaba una manera de tránsito parecido al que experimentaban los orientales».

El carnaval del arlequín (1924-5), Joan Miró
Aparecen representados una serie de elementos que se van a repetir posteriormente en otras obras, como las escaleras, que pueden servir tanto para reflejar la huida como la ascensión, o los insectos, el gato, la esfera oscura (el globo terráqueo), etc.

Entre sus formas mezcla miniaturas de objetos reales, como una guitara o un dado, con signos inventados; las notaciones musicales en un pentagrama corresponden al lenguaje de la guitarra junto a la que aparecen. Los objetos que se distribuyen por el espacio dan sensación de flotar al no estar colocados en una superficie; las figuras alargadas, gusanos y amebas resbalan y flotan en un espacio irreal entre objetos y animales; la habitación, sin embargo, presenta un suelo y una pared realizados con perfecta perspectiva. Una ventana abierta al exterior nos muestra un paisaje. Aparecen multitud de objetos, pero ya se empieza a sistematizar el lenguaje característico de Miró.

Las formas son el resultado de un proceso de transformación que las lleva a parecer abstractas, aunque el pintor siempre parte de figuras concretas de la naturaleza. Esos signos (la escalera, los pájaros, el sol, las estrellas...) se irán definiendo y simplificando a lo largo de su vida hasta convertirse en verdaderos ideogramas.

Todo esta lleno de vida en movimiento. La técnica es verdaderamente miniaturista y meticulosa y casa perfectamente con el ambiente festivo que debe acompañar al carnaval. Los colores que aparecen en esta obra son fundamentalmente primarios: azul, amarillo y rojo, además de blanco y negro. Precisamente son los colores los que nos mueven a través de las diferentes figuras del cuadro.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Introducción a Joan Miró (1893-1983)

Joan Miró i Ferrà (Barcelona, 20 de abril de 1893 - Palma de Mallorca, 25 de diciembre de 1983) comenzó su trayectoria con formas fauvistas y cubistas. En 1919 llega a París y entabla amistad con los dadaístas, con los que coincide en la necesidad de reinterpretar la realidad, de trascender la pintura, de buscar nuevos personajes y nuevos lenguajes de expresión. Miró utiliza un lenguaje cercano a la abstracción, donde quedan elementos reconocibles que sirven de soporte simbólico a los mensajes del subconsciente. Algunas de sus primeras obras en París son La masía (1921), El campo labrado (1923-24) y El carnaval del arlequín (1924-25), su lienzo más conocido.

Desde 1925, Miró empieza a utilizar fondos monocromos de texturas irregulares, donde coloca su particular universo, en el que aparece con frecuencia el tema de la mujer. En 1928 viaja a los Países Bajos e, influido por la pintura flamenca, realiza Interior holandés I y II. La continuidad creadora se ve interrumpida por la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Naturaleza muerta con zapato viejo evidencia su protesta por el desarrollo del fascismo. Es una imagen del dolor y del sufrimiento conseguida por la presencia de objetos cotidianos de aspecto amenazante. Los cuadros de esta época muestran unas figuras agresivas, feroes, envueltas en un colorido radical y agrio que nos inquieta y perturba. Son las llamadas pinturas salvajes.

La serie Constelaciones, que termina en Mallorca, donde vive a partir de 1940, ocupa su actividad durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Sobre fondos preparados con aguadas de color sucio, Miró pinta nuevamente su universo, su pequeño microcosmos. Estas obras nos presentan un mundo orgánico, creación personal del pintor español, con una gran identidad entre poesía y pintura. Al final de la guerra, las Constelaciones son enviadas a Nueva York y expuestas en 1945. A partir de entonces se suceden los reconocimientos oficiales. Sus colores se van aclarando y los cuadros se llenan de una nueva luminosidad.

Interior holandés I (1928)
En esta época trabaja tanto en las llamadas pinturas lentas, muy acabadas y perfectas, de colores brillantes, como en las pinturas espontáneas, donde prevalece la rapidez, la absoluta ingenuidad y la introducción de materiales como cuerdas y alambres, en obras de pequeño tamaño, como en los grandes murales que hace para instituciones como la UNESCO. Miró también trabajó en el campo de la escultura, la cerámica o la litografía.
El campo labrado (1923-24)