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jueves, 27 de marzo de 2014

Introducción a Yves Tanguy (1900-1955)

Mamá, papá está herido (1927)
Raymond Georges Yves Tanguy (París, 5 de enero de 1900 - Woodbury, 15 de enero de 1955) fue hijo de padres bretones y miembro de la marina mercante en África y América. Su pasión por la pintura le vino súbitamente tras ver un cuadro de De Chirico.

Gracias a su amistad con Jacques Prévert, Tanguy fue admitido en 1925 en el círculo de surrealistas de André Breton. Ese año se introducirá en el grupo surrealista y, desde entonces, participa en todas las exposiciones del grupo en Francia y en el extranjero. En 1927 celebra su primera exposición individual en París, casándose también por primera vez.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, tras se considerado no apto para el servicio militar se mueve a Estados Unidos y se casa con su segunda mujer, Kay Sage, instalándose en Woodbury (Georgia) en 1942. Se instala en Woodbury (Georgia) en 1942, nacionalizándose estadounidense en 1948. Vivirá aislado en una granja junto a su mujer, continuando su obra. Tanguy muere en 1955 mientras se desarrolla una gran retrospectiva sobre él en el MoMA de Nueva York.

Manos y guantes (1946)
Totalmente autodidacta, Tanguy creó un arte extremadamente personal donde los paisajes imaginarios crean una atmósfera fantástica. Pequeños elementos solitarios surgen sobre playas o fondos submarinos: evocan guijarros de formas rebuscadas, larvas extrañas que ocupan un espacio indefinido de un tono matizado muy delicado. Yves Tanguy es el único surrealista que, durante toda su vida, sabe guardar ese mismo estilo tan personal que caracteriza una obra ejecutada con minuciosidad y que, gracias a a los colores delicados, alcanza su propia perfección.

viernes, 21 de marzo de 2014

Surrealistas en París


La fotografía superior, tomada en París en 1933, muestra una reunión de artistas surrealistas de primer orden. De izquierda a derecha tenemos a Tristán Tzara, Paul Éluard, André Breton, Jean Arp, Salvador Dalí, Yves Tanguy, Max Ernst, René Clevel y Man Ray. Así podéis poner cara a algunos de los protagonistas de este blog.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La fase automática y la materialización del sueño

Originariamente, los surrealistas se fascinaron por los procedimientos de creación automática, sin control, de la razón, que producían resultados fascinantes. La llamada «escritura automática» hacía aflorar imágenes inesperadas, fruto de la asociación inmediata de palabras dispares, que emanaban del pensamiento sin el control de la mente. Hubo también dibujos automáticos, como los de André Masson (1896-1983), cuyas líneas parecen fluir, formando, en ocasiones, figuras o formas imprecisas que no habían sido ideadas previamente. No obstante, los surrealistas suelen moverse entre el puro azar y un cierto control de sus resultados.

Por ejemplo, el alemán Max Ernst, originalmente vinculado al dadaísmo, es el inventor del «frotamiento» (frottage), que consiste en pasar un lápiz por encima de un papel o lienzo después de haber sido colocado encima de una superficie con relieve; así se obtiene una especie de calco que el artista completa después. También yuxtapone formas inconexas, ya sea en pintura o en collage. En este caso, utiliza viejo grabados con motivos diversos, que recorta y pega, produciendo imágenes nuevas, de extraña significación e inquietante efecto poético.

Divisibilidad indefinida (1942), Yves Tanguy
Un buen número de surrealistas orientaron su creatividad a hacer nítida la visión interior, generalmente en relación con la extrañeza que producen los sueños, tanto por su contenido como por las relaciones ilógicas que se establecen entre los espacios y el impreciso significado de las cosas. Las pinturas de Yves Tanguy (1900-1955) recrean espacios visionarios que tanto parecen desoladas llanuras o inciertos océanos como remotos lugares siderales, donde hay elementos indefinidos, de carácter biomórfico, a veces con alusiones sexuales difíciles de explicar, como si fueran inmersiones metafóricas en el interior del subconsciente.

Mucho más explícitos del deseo manifestado durante el sueño resultan los cuadros de Paul Delvaux (1897-1994): por un mundo de penumbra, de arquitecturas clasicistas, parecen vagar figuras femeninas desnudas y esqueletos, en una asociación tortuosa entre el amor y la muerte, formulada como la visión de una pesadilla.

Aparte de los españoles Miró y Dalí, uno de los artistas más populares del surrealismo es el belga René Magritte (1898-1967). A menudo explora las contradicciones de la visión, como una subversión mental de aquello que, en principio, debemos contemplar con una determinada lógica. Sus obras están ejecutadas con una técnica pulida, casi industrial, con objeto de aludir al carácter conceptual de la representación.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Catálogo de obras y autores surrealistas

En este enlace podéis ver un ilustrativo catálogo de sesenta obras surrealistas realizadas por siete artistas: René Magritte, Man Ray, Max Ernst, Salvador Dalí, Yves Tanguy, Leonora Carrington y Remedios Varo. Una perspectiva amplia de buena parte de los pintores que configuraron este movimiento, y un recorrido visual por las obras más significativas de todos ellos, lo cual permite conocer de forma bastante clara en qué consiste el surrealismo.